Segunda noche del Festival de Viña del Mar y probablemente se puede resumir en una sola palabra: histórica. Lo ocurrido el día lunes fue una vuelta a los orígenes, una muestra de cariño y respeto a este evento, pero por sobre todas las cosas fue un acto puramente feminista.
Esta vez con menos censura al público comenzó el show de Mon Laferte. La viñamarina empezó tímida luego de las acusaciones que diversas organizaciones levantaron contra ellas, pero fueron los mismos seguidores que ovacionaron cada una de sus canciones y sus palabras dejando salir a la autora de Norma en todo su esplendor.
Un show espectacular, que sin duda alguna quedará dentro de los tres mejores de esta edición del evento. Debido a que su propuesta y sonido es muy difícil de superar. Se tiró al público, tocó en acústico, cantó, bailó y donará las gaviotas. Mon Laferte en un show hizo mucho más de lo pensado para un artista e incluso, se dio el lujo de invitar a todo un colectivo de cantautoras nacionales, que hicieron el primer hito de la noche: traer de vuelta el folclore al show principal.
De verdad hay muchas palabras para esta presentación, una que partió arriba y siguió hasta las alturas, donde hay muy pocos detalles a criticar y que dejan en claro porqué la ganadora del Latin Grammy es admirada en todos lados.
La noche continúa con una debutante en los grandes escenarios, pero conocida por varios y es que Javiera Contador sigue en nuestros recuerdos como la Kena Larraín. Sin embargo, ahora no necesitó un personaje, sino que fue simplemente ella y encantó a la Quinta Vergara.
Fue una rutina que deconstruyó no sólo los modelos que la sociedad le impone a las mujeres, sino que los modelos que la sociedad le impone a las familias, contando una variedad de anécdotas que sacaron carcajadas debido a lo reales que son.
Puede que tenga un ritmo muy acelerado, sobretodo para alguien que hace stand up, pero como ella explicó ese es su sello y le sirvió para realizar uno que otro chiste. Su debut resultó mucho mejor de lo esperado, logrando tener a todas y todos los asistentes de pie aplaudiéndole y con ambos galardones en sus manos.
Finalmente la jornada cerró con Francisca Valenzuela que volvía a pisar Viña, en un show cargado de simbolismo y crítica social. La autora de "Muerdete La Lengua", al igual que su colega, sorprendió en cantó y baile, pero no cabe duda que su gran virtud es el piano, donde incluso pudo deleitar a todas y todos haciendo dúo junto al gran Claudio Parra.
Un show que tuvo una buena duración, pero que dejó al público con ganas de más. No obstante, la presentación permitió repasar gran parte de sus éxitos, que en vivo toman un nuevo matiz y un sonido muchísimo más trabajado, no por nada es una de las grandes artistas que tiene el pop nacional.
Como dije al principio lo de anoche fue histórico por muchos motivos. El primero era que la canción nacional, el folclore de raíz volvió a ser plato principal de la Quinta Vergara, cosa que hace un tiempo no se veía y que tuvo incluso a los más valientes bailando cueca en la galería.
Además, fue una jornada del recuerdo, porque revivió la llama de lo que antiguamente se conocía como la noche chilena del festival y que hoy, con todos los exponentes que tenemos, es donde más la necesitamos.
Pero lo más importante de todo esto, es que fue una noche acorde a los tiempo, porque fue la noche de las mujeres y pasará a la historia por eso. Un nuevo logro de las feministas locales y que les permitió hacer una convocatoria masiva para el 8M, además de el gran momento en homenaje a Las Tesis cantando "El Violador Eres Tú".
Las mujeres cerraron la noche del lunes que no es una jornada cualquiera, es una jornada histórica y que debe quedar para siempre en los registros de la música, cultura y el feminismo en Chile.
Por Felipe Pino Guerrero

Publicar un comentario